Todos los dÃas me asomaba por la ventana y divisaba esos tremendos árboles que en la distancia al otro pueblo acompañaban a los viajeros por la carretera, fuesen quienes fuesen. Hasta que una mañana decidà irme de casa y recorrer otros mundos que pudieran darme experiencias, valor, cultura y sabidurÃa... Eran más altos de lo que yo pensaba, cuando me encontré debajo de ellos, y sus ramas y hojas se me hacÃan más toscas y oscuras a medida que avanzaba. El alquitrán se convirtió en polvo, y el camino empezó a ser ruinoso y cada vez más descuidado. Los árboles que antes me daban tanta seguridad y serenidad me habÃan llevado hasta un bosque triste y sombrÃo que nunca habrÃa considerado atravesar. Si no me atrevÃa a seguir jamás dejarÃa ese lugar que iba odiando más a cada segundo; aunque no... Quizá no lo odiara tanto porque me di la vuelta al temer que la oscuridad se me metiese en los huesos. PILAR ANA TOLOSANA ARTOLA