Cada uno está condenado a vivir encerrado en su cuerpo, en su vida. Es una jaula sin salidas, una habitación sin puertas. Eso es lo que hay. Eso, y nada más. Si te cansas de mirar una pared puedes mirar otra u otra; puedes cambiar la perspectiva pero nunca jamás saldrás de tu cuerpo. Estarás compuesto por ti y por tu pasado, por tu historia y tu presente; estarás compuesto de todas aquellas palabras que se han dicho de ti, por las se dicen y las que quedan, y también por las que no se dicen. Eso eres tú. Tu vida eres tú, todo lo que tienes, lo que no tienes, y lo que has perdido. Eres las frases que has dicho, las que no, y las que te quedaste con ganas de decir. Eres quien viste y calza, quien ama y odia. Nadie más a parte de ti. Eres tu pelo y tus manos, tus buenas y malas obras, también las neutras. Estas construido por todas las acciones automáticas que realizas, por tus impulsos y tus sentimientos. Eres tu cansancio y tu temor, tu ira, tu engaño, eres todo tú y a la vez nada. Eres tus debilidades, tus decisiones, y tus no tomar decisiones. Cada uno es su locura, ambición, su literatura. Cada uno es cada uno y todos somos uno, que habita dentro de nuestros dedos, dentro de nuestras piernas, dentro de nuestros brazos. Cada uno es sus dedos, sus piernas y sus brazos. Nadie puede cambiarlo. En esta vida a cada uno le dieron una jaula, para pagar condena, todas distintas, como distinta es la condena de cada uno, pero al fin y al cabo todas son jaulas; unas más bonitas que otras, otras más elegantes, más coloridas, más grandes… pero al fin y al cabo jaulas. Cada uno es el daño que le hacen, el daño del que es causante, el daño accidental… cada uno es cada uno. Cada uno es sus lágrimas, las que provoca y también las que ahorra y se ahorra. Cada uno es el asiento que cede, el que no, y el que esta libre. Cada uno es algo de un todo. Cada uno es el algo de un todo dividido en partes inalterables, y que por lo tanto siempre se sentirá vacÃo. Cada uno es un vacÃo, su vacÃo, y el vacÃo que le hacen, también, que no falte el que provoca. Cada uno es su ensoñación, su propia victima, su delirio, es victima de si mismo. Cada uno esta compuesto de su esencia propia, de sus porqués y sus razones, es en ellos mismos donde encuentra su identidad. Cada uno es la caridad que recibe, la que da, y la que no quiso dar. Cada uno es las fotos que quiso tomar, las que prefirió no hacerlo, y las que le sacaron sin previo aviso. Nadie puede huir de su sustancia egoÃsta y fraccionaria. Cada uno es el camino que se empeña en recorrer y el que recorre sin empeñarse, también, el que no quiere recorrer.