A todos esos complices de los que tanto aprendo,con todo mi agradecimiento.Me doy cuenta de que tengo compromisos no escritos con un montón de personas, algunas de las cuales ni siquiera saben de su existencia. Son compromisos porque yo quiero, independientemente de cualquier otra circunstancia. De la misma manera, tengo la sensación de que hay otro montón de personas que mantienen conmigo lealtades que nunca se me han comentado, pero si demostrado. Los unos y las otras están ahí, son una realidad que no se basa en la puesta en común de dos voluntades independientes, sino en el expreso deseo de la propia individualidad. Y es así porque, en realidad, son no se fundan en la necesidad de cada parte, sino en el reconocimiento de una intima y similar sensibilidad y solidaridad.Sorprendentemente, esto es así por encima de las circunstancias, de los encuentros y de los alejamientos de cada momento, de los afectos impulsivos y de los desencuentros explosivos, de los aciertos celebrados y de los errores no reconocidos, de las ilusiones desatadas y de las decepciones no previstas. Diría que, con ello, estamos aprendiendo a descubrir una parte poco conocida de nuestra propia humanidad. Hasta diría que estamos desarrollando una especial sensibilidad que nos hace tan vulnerables como fuertes, que nos aleja de la dura realidad de nuestro mundo para acercarnos a una experiencia que no incrementa nuestro peculio pero que si enriquece –abrumadoramente- nuestra alma y nuestra vida. En mi caso, debo de reconocer que estas experiencias están siendo singularmente enriquecedoras, y que la generosidad que recibo –que van más allá de lo que merezco- es la simiente de una renovada vitalidad y de una afinidad con el mundo, con las personas y con la vida en general.Tengo la sensación de que todos estamos aprendiendo que hay algo mucho más allá de este suelo que pisamos cada día, más allá de las inútiles batallas a las que nos enfrentamos con asiduidad, o más allá de las tristes noticias que nos ofrece el televisor. Y creo que durante toda nuestra vida estamos re-aprendiendo a reconocer el verdadero ser que somos, con sus humanas debilidades y sus divinas posibilidades. Y estamos aprendiendo a buscarnos y a encontrarnos, a ser protagonistas de lo que somos y sentimos Más allá de las palabras y de las intenciones, mucho más allá de nuestras peculiaridades y de nuestro día a día, lo que nos une es un profundo afecto y una inquebrantable solidaridad: todo aquello que nos hace sentirnos en comunidad (“común unidad”) y que nos permite enfrentarnos al futuro dejando a un lado el miedo al desamparo y a la soledad.No tengo ninguna duda de que nuestras posibilidades -como seres humanos- son infinitas (o finitamente colosales) pero, para conquistarlas, lo primero que debemos hacer es creer que es así -pero creerlo de verdad-. Yo estoy en esas, intentando aprender a domar ese potro salvaje que es mí propio ser, para que me permita descubrir y conquistar nuevos mundos, nuevas ilusiones, nuevos sueños o nuevas locuras… Y también estoy en buscar cómplices con los que pueda disfrutar de lo que habrá de venir, porque -la verdad- si hubiera de hacer todo eso solo, ni lo llegaría a intentar.Emilio M.La fiamma nel pettoEl canto del loco - Quiero aprender de tí(por Suscribirse Anular suscripción bryancorreachannel)