- Y ¿Cómo sucedió todo?Esas palabras ya lo invitaban a sacar de si su historia, y no esperó mas para hacerlo pues necesitaba descargar su excusa de alguna manera.El Psicólogo lo miraba profundamente invitándolo a hablar.- Verá, yo… tuve que hacerlo, descubrà que realmente era la meta que me proponÃa tantos años atrás, aquello que me librarÃa al fin de aquella vida tan miserable que he llevado desde siempre.La mirada del muchacho ya no estaba en aquella sala, parecÃa revivir de nuevo cada escena de lo ocurrido una y otra vez.- Al principio intenté abandonarla, echarla de mi vida, sacarla de mi mente, pero siempre acababa por volver a mÃ, jamás me abandonaba, por mas que le decÃa que a mi solo podÃa hacerme infeliz si permanecÃa a mi lado, nunca escuchó, no sabia que hacer para que no pudiera volver a mi, por lo visto me querÃa mas de lo que yo mismo creÃa.Un profundo silencio acompañaron a sus últimas palabras, logrando crear un ambiente denso y pesado, el psicólogo parecÃa querer entrar en el cuerpo del chico a través de sus ojos, parecÃa ver a través de ellos, a pesar de todo lo sucedido, solo veÃa felicidad, profunda felicidad.- Fue entonces cuando se decidió a matarla, ¿es asÃ?El muchacho no pudo más que sonreÃr mientras asentÃa.- Era la única manera de deshacerme de ella para siempre- contestó el enfebrecido muchacho, no dejaba de sonreÃr.- ¿Y de donde sacó la motivación necesaria para llevar a cabo la decisión de deshacerse de ella?- Verá, un buen dÃa conocà a una chica increÃble, ella me hacia sentir bien solo con su tierna voz, llegó a ser el motivo de mis sonrisas, era maravilloso ¿sabe?, fue entonces que decidà matar a aquella que me aportaba todo lo contrario y me hacia infeliz ¿comprende?El psicólogo asintió con un nudo en la garganta.- Sinceramente no me atrevÃa a hacerlo, no tuve las agallas necesarias, ó al menos no las tenia, hasta que la chica de la que me estaba enamorando me dijo lo que me llevó a decidirme a llevar a cabo la tarea.- paró durante unos minutos y prosiguió,- “Te Quiero†fue todo lo que necesité oÃr, con eso me llegó una felicidad hasta entonces desconocida y tuve la certeza de que no iba a consentir que la que amargaba mi vida volviera junto a mi, y fui en su busca, una vez la encontré, no fue demasiado difÃcil acabar con ella, sÃ… yo la maté.Tras sopesar su respuesta, el psicólogo decidió concluir la conversación con una pregunta- Una chica te confiesa su amor y te dice que te quiere ¿Por eso Mataste a tu soledad?La respuesta llegó inmediata- Por supuesto, y jamás he sido tan feliz.Fdo: Iruam, "El Relatante" ---$-@